
¿Llevas años opositando sin resultados? ¿Te has quedado a medias de la plaza más de una vez? ¿Sientes que estudias mucho pero no avanzas?
Hoy te traigo la historia de Sergio, un opositor que tardó más de 15 años desde su primer intento hasta conseguir su plaza de Administrativo del Estado.
Su historia demuestra que el fracaso es parte del camino, que cambiar de estrategia es fundamental, y que la constancia siempre gana.
Sergio empezó en 2009 intentando opositar a Instituciones Penitenciarias después de quedarse en el paro como pintor de coches durante la crisis.
Fracasó rotundamente.
No entendía nada de la Constitución, lo dejó en cuestión de semanas y abandonó las oposiciones durante más de una década.
En 2020, tras la pandemia, volvió con mentalidad totalmente diferente: "Esto lo tengo que sacar sí o sí".
Durante los siguientes años:
Se presentó a Ayuntamiento de Madrid (solo 3 meses de preparación, no llegó)
Se presentó a Ayuntamiento de Móstoles (transcribió TODO el temario a mano en un año, se quedó a medio punto)
Se presentó a Ayuntamiento de Guadilla del Monte (cambió de estrategia, sacó casi un 7 en la primera parte y un 4 en la segunda, batacazo brutal)
Finalmente se presentó a Administrativo del Estado y lo consiguió con un 7,21
Cada vez que no lo conseguía, cambiaba algo.
Cada fracaso le enseñaba qué NO hacer.
Y al final, todo encajó.
En este artículo te cuento:
La historia completa de Sergio desde 2009 hasta conseguir la plaza en 2025
Los errores que cometió y cómo los corrigió
Cómo pasó de estudiar en papel a digital y por qué fue clave
Las técnicas de estudio que realmente le funcionaron
La estrategia de los últimos 4 días antes del examen (una locura)
Cómo gestionó la mentalidad durante años de fracasos
El papel de su pareja y el entorno en todo el proceso
Consejos para opositores que están pasando por lo mismo
Si estás en un momento de bajón, si te has quedado cerca, si no sabes si seguir o parar, esta historia es para ti.
Vamos al grano.
El primer intento: 2009, crisis y Constitución imposible
Sergio empezaba su historia como opositor en 2009, en plena crisis económica.
Trabajaba como pintor de coches cuando le hicieron un ERE.
Sin trabajo, sin opciones claras, acabó en una academia de barrio buscando salidas.
Le recomendaron Instituciones Penitenciarias: con su titulación (grado medio, equivalente a Bachiller) podía acceder.
Compró el temario, abrió la Constitución y quiso pegarse un tiro.
Literal.
No entendía nada.
Leer la Constitución a pelo, sin explicaciones, sin contexto, sin saber cómo está estructurado el BOE, es imposible para alguien que nunca ha visto una ley.
Cuando empiezas a opositar, todo es nuevo: los artículos, los títulos, los capítulos, los epígrafes. Es otro idioma.
Sergio duró muy poco. Abandonó en la Constitución.
Además, encontró trabajo, tenía que pagar facturas, y las oposiciones quedaron en el olvido durante más de 10 años.
El regreso: 2020, pandemia y mentalidad nueva
En 2020, tras la pandemia, Sergio volvió.
En ese momento decidió tomarse las oposiciones como un proyecto serio a medio-largo plazo, entendiendo que el acceso al empleo público requiere planificación, estrategia y constancia sostenida en el tiempo.
Pero ya no era el chaval de 2009.
"Esto lo tengo que sacar sí o sí", se dijo.
Su objetivo era claro: estabilidad laboral, buen horario para conciliar, condiciones dignas.
Había estado trabajando de comercial, con llamadas infinitas, horarios imposibles, condiciones laborales malas.
Sabía que no todo es dinero.
Prefería ganar menos y tener calidad de vida.
Se decantó por Auxiliar/Administrativo por titulación (grado medio) y por el horario.
Pero tenía miedo al Estado: demasiadas plazas en toda España, miedo a quedar muy abajo, miedo a que le tocara plaza fuera de Madrid.
Así que empezó por ayuntamientos.
Ayuntamiento de Madrid: primer examen serio (y fracaso)
El primer examen "serio" de Sergio fue el Ayuntamiento de Madrid.
Llevaba solo 3 meses estudiando.
No llegó ni de lejos.
Pero no importaba. Era un primer contacto, una toma de tierra.
"Ese ni lo cuento", dice Sergio.
Pero sí cuenta. Cuenta porque fue el primero donde se sentó en un aula de examen real, con nervios reales, con presión real.
Esa experiencia no se puede sustituir por nada.
Ayuntamiento de Móstoles: un año transcribiendo el temario a mano (y medio punto de distancia)
El segundo examen fue el de Móstoles.
Aquí Sergio hizo algo que él mismo reconoce como una locura:
Transcribió TODO el temario a mano.
Todo.
Le llevó más de un año.
¿Por qué lo hizo?
Porque siempre le había funcionado escribir para memorizar.
Pensaba que si lo escribía todo, se le quedaría mejor.
"No lo hagáis", dice ahora. "De verdad, no lo hagáis."
Es una locura. Puedes escribir algo concreto que no te entre, algún artículo específico, pero no el temario entero.
Pierdes un tiempo brutal que podrías dedicar a repasar, hacer tests, consolidar.
Eso sí: en informática sí que aplicó una técnica más visual, recortando capturas de pantalla (la barra de Word, por ejemplo) y pegándolas. Fue su primera técnica de estudio rudimentaria.
El examen:
60 preguntas
Penalización de medio punto por cada dos malas (brutal)
Nivel muy difícil
Resultado:
Primera parte: 5
Segunda parte: 4,5
Se quedó a medio punto de entrar.
Además, había entrado por discapacidad (luego hablamos de esto).
Medio punto.
Fue duro, pero no fue un batacazo total porque durante todo el proceso mantuvo la esperanza de que impugnaran alguna pregunta y entrara.
El proceso de Móstoles se alargó 4 años (se apuntó en 2021, tomaron posesión en 2025), así que siempre tuvo esa pequeña esperanza.
No fue el batacazo emocional. Ese llegó después.
Entrar por discapacidad: el proceso y las ventajas
Sergio empezó a opositar sin discapacidad.
Por diversas enfermedades, al final solicitó la valoración y se la concedieron.
El problema: desde que solicitas la valoración hasta que te valoran pueden pasar un año y medio (en Madrid, fuera puede ser más).
Lo importante: cuando te conceden la discapacidad, se concede con carácter retroactivo a la fecha de solicitud.
Esto fue clave para Sergio en Móstoles, porque solicitó la valoración antes de que se abriera el plazo de inscripción del proceso.
Cuando el proceso ya estaba en marcha (incluso después del examen), el tribunal le aceptó las alegaciones y pudo entrar por la vía de discapacidad.
Esto es subjetivo: depende del tribunal. A Sergio le aceptaron las alegaciones. A otra persona pueden no aceptárselas.
¿Recomienda la vía de discapacidad?
Sí. El ratio es mucho mejor.
Sergio calculó que si hubiera entrado por el turno general, también habría pasado el corte, pero habría quedado bastante más abajo en la lista.
Si puedes optar por la vía de discapacidad, aprovéchala.
Además del turno por discapacidad, en muchos procesos también es importante conocer cómo funcionan los méritos de auxiliar administrativo, ya que la fase de concurso puede influir de forma decisiva en la posición final dentro de la lista.
Guadilla del Monte: el batacazo brutal (y el cambio definitivo de estrategia)
Después de quedarse a medio punto en Móstoles, Sergio cambió de estrategia otra vez.
Ya no transcribió nada a mano.
Fue a las normativas publicadas en el BOE consolidado, las maquetó en Word, las imprimió y las subrayó con dos colores.
Ya avanzaba.
Poco a poco.
El examen de Guadilla del Monte fue en dos partes:
Primera parte: temario general
Segunda parte: supuesto práctico tipo test
Sergio fue haciendo el examen.
Estaba muy nervioso. El más nervioso de todos los exámenes.
Cuando se pone nervioso, le entran ganas de ir al baño. Y en muchos exámenes no dejan salir.
Así que no bebió agua. Se contuvo. Se sugestionó.
Hizo la primera parte y salió con sensación neutra. Ni bien ni mal.
Hizo la segunda a continuación (sin pausa, sin ir al baño, dando la vuelta a la hoja y seguir).
Salió con la sensación de que la segunda la había hecho mejor.
Cuando corrigió:
Primera parte: casi un 7 (se puso a llorar de la alegría, su mejor nota hasta la fecha)
Segunda parte: 4
Su sensación había sido totalmente al revés.
Ahí fue el batacazo.
No se le quitaron las ganas de estudiar, pero sí tuvo bajón.
Bajón emocional y replantear todo otra vez.
Porque en ayuntamientos, el problema es que no salen convocatorias regulares.
Puede salir hoy y hasta dentro de 4 años no sale nada.
No puedes estar preparándote infinitamente para un ayuntamiento concreto.
El Estado tiene esa ventaja: convocatorias más regulares, más plazas, más opciones.
Sergio cambió el chip: me voy al Estado.
Cómo conoció Formación Ninja (y el salto definitivo)
Justo después del batacazo de Guadilla, Sergio empezó a buscar otra cosa.
Tenía que cambiar algo.
Todo su contenido de YouTube era oposiciones: preguntas de examen, gente que compartía experiencias, academias.
Un día le apareció un vídeo de Formación Ninja sobre técnicas de estudio.
No recuerda cuál exactamente, pero era sobre alguna técnica de memorización (código fonético, cadena, acrónimos...).
Lo vio entero.
Se lo mandó a su pareja: "Oye, mira, he descubierto esto."
Se metieron en la web y dijeron: "¿Qué pierdes? No pierdes nada."
Había que cambiar cosas. Había que probar.
Se apuntó a Formación Ninja.
Y cambió varias cosas a la vez:
Pasó de papel a digital
Empezó a aplicar técnicas de estudio
Se cambió al Estado (Administrativo del Estado)
Dejó de estudiar solo lo que le gustaba (ley 39/2015) y se centró en lo que llevaba peor (ley 40/2015)
De papel a digital: el cambio que más le costó (y más le ayudó)
Sergio llevaba años estudiando en papel.
Primero subrayando con un solo color (naranja). Al final, toda la hoja naranja. No sabía qué era importante.
Luego con dos colores. Ya mejoraba.
Pero seguía en papel.
¿Por qué le costó tanto el salto a digital?
Porque pensaba: "¿Qué ventaja voy a sacar?"
No lo veía claro.
La primera ventaja la vio en verano:
Antes se llevaba una maleta entera con apuntes a la playa.
Con el iPad, se llevaba el iPad.
"Muy bien", pensó.
Luego empezó a usar GoodNotes (la app que recomendamos en Ninja para maquetar).
Pero no maqueteó lo que ya tenía.
Empezó desde cero.
Empezó por la Constitución otra vez.
¿Por qué?
Porque quería tener todo en digital por si suspendía.
Pensaba a futuro.
Además, maquetar es un repaso.
Tardas, pero luego el repaso es muy fluido.
Ventajas del digital que descubrió:
Portabilidad: todo en el iPad
Búsqueda rápida: buscar palabras al instante
Maquetación infinita: colores, figuras, flechas, referencias
Repaso visual: imágenes, pegamentos, reglas visuales
Al principio era raro. Muy raro.
Pero cuando empezó a ver que se acordaba de las imágenes que había puesto, que asociaba conceptos con dibujos, que retenía mejor, lo vio claro.
"Algo hay aquí", pensó.
Y siguió.
Técnicas de estudio: de subrayar naranja a código fonético y reglas visuales
Sergio pasó de subrayar todo con naranja a aplicar técnicas de estudio reales.
Aplicar correctamente las técnicas de estudio marca la diferencia entre simplemente leer el temario y consolidar la información a largo plazo, algo clave cuando te enfrentas a procesos selectivos exigentes.
¿Cuáles le funcionaron?
Código fonético: convertir números en palabras/imágenes
Subrayado jerárquico: identificar lo importante con colores
Reglas mnemotécnicas: crear historias para memorizar
Imágenes y figuras: asociar conceptos con dibujos (pegamentos, flechas, lo que fuera)
Importante: Sergio no replicó 100% lo que los profesores de Ninja hacían.
Adaptó las técnicas a su forma.
Cogía ideas de las clases (figuras, asociaciones, mini-reglas) pero lo maquetaba a su manera.
"El temario es propio", dice Sergio.
Si le enseñaba sus apuntes a su pareja, ella decía: "¿Esto qué es? ¿Un mensaje en clave?"
Veía dibujos, flechas para todos lados, cosas que solo Sergio entendía.
Y eso es perfecto.
Porque el temario tiene que valer solo para ti.
La estrategia de los últimos 6 meses: cómo preparó el Estado
Cuando se apuntó al Estado, se rumoreba que el examen sería el 14 de diciembre.
Y fue el 14 de diciembre.
Le quedaban unos 6 meses.
Su plan inicial: ver todas las clases de Ninja y maquetar todos los temas.
Empezó por la Constitución. Siguió viendo clases y maquetando.
Pero llegó a un punto donde dijo: "No me va a dar tiempo ni de broma."
¿Qué hizo?
Cambió de estrategia.
Analizó el porcentaje de preguntas en examen de cada tema y de cada parte.
Se fue directo a informática (que estaba al final del temario).
Llevaba la mitad del temario maquetado y pegó el salto al último.
"Esto no todo el mundo sabe verlo", dice Sergio.
Pero él ya era opositor senior. Sabía leer la estrategia.
Si le pilla de nuevas, no se da cuenta y llega sin preparar informática.
Cómo veía las clases:
Veía la clase mientras maquetaba.
No veía la clase de brazos cruzados.
Cogía muchas ideas de los profesores (figuras, asociaciones, mini-reglas), pero lo maquetaba a su forma.
Usaba menos colores que los profesores, pero sí que tenía muchas referencias visuales.
Informática: cómo preparar informática para tipo test (no para usar el programa)
Sergio resalta algo muy importante de Ninja:
La mayoría de preparadores de informática te enseñan a USAR el programa.
Eso está bien si el examen es práctico.
Pero la mayoría de exámenes de informática son tipo test.
Y en tipo test te pueden preguntar lo que quieran.
Preguntas random de teoría pura.
En Ninja enfocamos informática a tipo test, no a usar el programa.
Ya aprenderás a usar Word, Excel o lo que sea en el puesto de trabajo.
En muchos procesos selectivos, las preguntas de ofimática no buscan que seas experto práctico en el programa, sino que conozcas conceptos teóricos, funcionalidades y estructura general de las herramientas más utilizadas en la Administración.
Ninja te ayuda a hacer un buen examen, no a ser un experto en ofimática.
Sergio siguió este enfoque y le funcionó.
En los temas que más conocía (leyes 39/2015, 40/2015), era más anárquico con sus pautas.
En los que estaba más perdido (informática), seguía más al pie de la letra lo que el profesor indicaba.
Su estrategia: intentar contestar 10 preguntas de informática.
Si quieres profundizar en cómo afrontar correctamente el examen informática auxiliar administrativo, es fundamental entender qué tipo de preguntas suelen repetirse y cómo priorizar los bloques con mayor peso en el test.
Contestó bastante más.
Los últimos 4 días antes del examen: la locura de Sergio
Sergio trabajaba como interino cuando se preparaba el examen del Estado.
Se cogió 4 días de vacaciones para estudiar antes del examen.
Lo tenía planeado meses antes.
Guardó esos días específicamente para la última semana.
Cuando se confirmó la fecha, pidió los días en el trabajo.
Todo el mundo le decía: "¿Pero si no hay puente? ¿Por qué coges días?"
"Voy a estudiar", respondía Sergio.
Planificación previa:
Sergio planificaba siempre hasta una semana antes del examen, no hasta el último día.
Esa última semana la dejaba de repaso puro.
Los últimos 4 días fueron una locura:
Día 12 (dos días antes): se estudió la ley 39/2015 entera en GoodNotes, repasando a fuego, a 1000 por hora.
Día 13 (día antes): se estudió el TREBEP entero.
Día 14 (día del examen): examen.
¿Cómo hizo el repaso?
Leía el título del artículo y decía: "Esto tiene relevancia o no tiene relevancia."
Llevaba un bagaje de opositor ya, sabía qué preguntan más.
Se centraba en lo importante.
Subrayaba lo que veía relevante.
Y lo maravilloso:
El supuesto práctico del examen fue TREBEP.
Justo lo que había estudiado el día anterior.
El día del examen: pelos de punta
Sergio llegó al examen tranquilo.
La noche antes, cuando terminó de estudiar el TREBEP, cerró el iPad, se sentó con su pareja en el sofá y le dijo:
"Estoy tranquilo. Estoy en paz."
"He hecho todo lo que estaba a mi mano."
Nunca había sentido eso en ningún otro examen.
Por eso en otros exámenes se levantaba el mismo día a estudiar, por los nervios, por la sensación de "falta algo".
Ese día no lo hizo.
Cuando vio el examen y vio que el supuesto era TREBEP, se le pusieron los pelos de punta.
Hubo un momento durante el examen en el que estaba tan seguro de que las respuestas estaban bien que casi se le salta la lágrima.
"Es que esto está bien. Es que lo tengo."
Cuando salió del examen, su pareja le esperaba fuera.
Le dijo: "Yo creo que sí."
Quería mantener la calma porque hasta que no esté todo firmado, no tienes nada.
Pero la sensación fue totalmente diferente a todos los demás exámenes.
Paz y orgullo.
La nota final: 7,21 (y la plaza)
Sergio sacó un 7,21 en el examen de Administrativo del Estado.
Entró por discapacidad y consiguió plaza.
Si hubiera entrado por el turno general, también habría pasado el corte, pero habría quedado más abajo en la lista.
Ahora es funcionario interino esperando tomar posesión.
Su horario: entra a las 7:30, sale a las 14:30.
"Para mí eso es impagable", dice Sergio.
Ha estado trabajando de comercial, ha perdido mucho dinero opositando, pero le da igual.
Más allá de la vocación de estabilidad, muchas personas se interesan también por cuánto cobra un funcionario; si te preguntas cuánto cobra un administrativo, conviene analizar salario base, complementos y progresión dentro del puesto.
Tests: ¿cuántos hacer? La eterna duda
Sergio siempre tuvo un problema con los tests:
Sentía que no estaba avanzando en el temario cuando hacía tests.
"Hacer un test me quitaba una hora de estudiar", pensaba.
Esa sensación le llevó a hacer pocos tests durante mucho tiempo.
Pero sí que hacía.
Vio un vídeo de David (profesor de Ninja) que decía: "Por favor, mínimo 20 preguntas al día."
Sergio se puso ese mínimo.
Como trabajaba de interino, aprovechaba la media hora de descanso para hacer tests.
Así no tenía la sensación de que le quitaba tiempo de estudio, porque estudiaba por la tarde cuando volvía.
¿Le fueron bien los tests?
Los últimos tres simulacros antes del examen le fueron mal.
Sacó malas notas.
Pero no se hundió.
"Yo sé lo que he estudiado. Estoy preparado."
Lo achacó a momentos malos, no a que no estuviera preparado.
Esa autoconfianza es clave.
La importancia del entorno: su pareja, el pilar fundamental
Sergio lo tiene claro: su pareja fue su gran apoyo.
Hubo momentos duros. Momentos de frustración, de impotencia.
No de tirar la toalla, pero sí de bajón.
Ella fue quien le levantaba.
A veces ella lo veía. A veces él lo pedía.
Una anécdota brutal:
Un día, en un momento de bajón, su pareja le dejó debajo de la almohada un botecito de caramelos.
Apuntó: "Píldoras antiestrés".
Cuando lo veía de bajón, le decía: "Hoy cómete uno."
Ese tipo de gestos le daban un click.
Le devolvían a tierra.
Sergio se casó estudiando una oposición.
Se llevó los apuntes al viaje de novios.
En los aviones (fueron a Estados Unidos), mientras su pareja dormía, sacaba los apuntes.
No estudiaba a tope, pero se quitaba el gusanillo de "estoy haciendo algo, no estoy perdiendo tiempo".
¿Lo volvería a hacer?
Sí.
Porque se conoce. Porque es muy tenaz. Porque para él era importante.
Pero reconoce que a la gran mayoría le recomendaría parar.
Criterio propio, siempre.
Lo importante: no pierdas tu vida totalmente mientras opositas.
Sergio se casó, siguió viendo amigos (aunque menos), mantuvo una vida.
Tuvo un amigo que se tiró 4 años sin salir de casa y perdió amistades porque no lo entendían.
Hay que encontrar el equilibrio.
Hay que saber decir que no cuando toca, pero también hay que saber decir que sí.
Y la gente que te quiere sabe respetar cuando dices "hoy no".
Consejos de Sergio para opositores
1. Preséntate a más exámenes aunque te centres en uno
Sergio se centraba en un examen, pero se apuntaba a otros.
¿Por qué?
Porque es super importante conocer cómo es un día de examen real.
Evalúas tu nivel. Ves qué falla. Cambias lo que no funciona.
Te vas quitando presión con cada examen.
2. Cambia algo cada vez que no lo consigas
Sergio cambió de estrategia cada vez que no lo conseguía:
Primer intento: abandono
Móstoles: transcribió a mano (locura, pero probó)
Guadilla: dos colores en papel
Estado: digital + técnicas de estudio
Si algo no funciona, cámbialo.
3. El temario es propio
No repliques 100% lo que hace un profesor.
Adapta las técnicas a tu forma.
Mete tus propias reglas, tus propias imágenes, tus propias referencias.
El temario tiene que valer solo para ti.
4. Estudia hasta el último día (si a ti te funciona)
Sergio estudiaba hasta el día anterior al examen.
Incluso en algún examen se levantó a las 5 de la mañana el mismo día a estudiar.
"Es apaciguarme a mí mismo de que lo he hecho todo", dice.
Si a ti te da tranquilidad, hazlo.
Criterio propio.
5. No todo es blanco o negro: encuentra el equilibrio
No te encierres 4 años sin ver a nadie.
Pero tampoco salgas de fiesta cada fin de semana.
Encuentra tu equilibrio.
Mantén tu vida. Cásate si quieres. Ve a amigos cuando puedas.
Pero cuando toca apretar, aprieta.
6. Confía en las técnicas de estudio aunque al principio parezcan raras
Al principio Sergio pensaba: "¿Qué ventaja voy a sacar con el digital?"
Pero confió y siguió.
Y al final marcó la diferencia.
Al día siguiente se acordaba de la imagen del pegamento que había puesto en un artículo.
"Algo hay aquí", pensó.
Y siguió.
7. Rodéate de gente que te sume
Tu entorno tiene que ser 100% positivo.
Nada ni nadie puede restarte.
Ya es suficientemente difícil el proceso como para encima rodearte de gente negativa.
8. Visualiza el objetivo
Sergio siempre decía: "Voy a por el 7."
Era su número de la suerte.
Sacó un 7,21.
Llámalo casualidad, pero visualizar ayuda.
¿Quieres aprobar tu oposición como Sergio?
Sergio tardó más de 15 años desde su primer intento hasta conseguir la plaza.
Pero lo consiguió.
Porque nunca paró.
Porque cambió de estrategia cada vez que algo no funcionaba.
Porque confió en técnicas nuevas aunque al principio le parecieran raras.
Porque tuvo un entorno que le apoyó.
Y porque al final, todo encajó.
Si estás en un momento de bajón, si te has quedado cerca, si no sabes si seguir, sigue.
Cada año cientos de nuestros alumnos aprueban su oposición. ¿Quieres que te ayudemos con la tuya?
Contáctanos por WhatsApp o Telegram si no tienes claro por dónde tirar y quieres lo que te ofrecemos.
¡Y a por esa plaza!
Administrativo del Estado, oposiciones, historia inspiradora, técnicas de estudio, constancia, motivación opositores






