La historia de Erika: del doctorado a bombera en un año

La historia de Erika: del doctorado a bombera en un año

La historia de Erika: del doctorado a bombera en un año

por

por

por

Luka FN

Luka FN

Luka FN

5

5

minutos de lectura -

minutos de lectura -

minutos de lectura -

30 ene 2026

30 ene 2026

30 ene 2026

CURSO GRATUITO

Accede al Sistema Ninja

5 clases prácticas para memorizar mejor y avanzar más rápido.

Accede Gratis ahora


CURSO GRATUITO

Accede al Sistema Ninja

5 clases prácticas para memorizar mejor y avanzar más rápido.

Accede Gratis ahora


¿Alguna vez has dejado todo atrás para empezar de cero? ¿Has tirado por la borda 9 años de carrera académica para perseguir algo que realmente te llene? ¿Has pasado de investigar en un laboratorio a convertirte en bombera?

La historia de Erika es de esas que te sacuden.

Hoy quiero compartir contigo el testimonio de una opositora que acaba de aprobar las oposiciones de Bombera de la Generalitat de Cataluña después de un proceso de preparación brutal, intenso y estratégico.

Erika no tiene una historia romántica de "siempre quise ser bombera desde pequeña".

Su historia es mucho más real: hizo dos grados medios, dos grados superiores, TAFAD, carrera universitaria, máster y empezó un doctorado en ciencias de la actividad física y la salud.

9 años de formación académica.

Y cuando estaba en medio del doctorado, lo dejó todo.

Porque se dio cuenta de que no quería las consecuencias de lo que había idealizado durante años.

Y decidió reorientar su vida completamente hacia las oposiciones de bomberos.

En un año y tres meses preparó la oposición. Con una intensidad que pocas veces he visto. De lunes a domingo. Sin apenas descansos. Maquetando todo el temario en tres meses. Dando 20 vueltas cada dos semanas durante casi un año.

Esta es su historia.

El error que cambió todo: idealizar el doctorado

Erika tenía un grupo de investigación en la universidad. Estaba haciendo su tesis doctoral sobre una patología relacionada con la actividad física y la salud.

Ya tenían datos. Iban avanzando.

Pero algo no encajaba.

"El trabajo no me gustó. Era muy quieto, muy estático, muy administrativo".

Ese componente más de ofimática y gestión de datos le hizo darse cuenta de que no quería un entorno tan estático ni de despacho.

Había idealizado ser doctora.

Había puesto su foco en eso durante años. Se había mudado para estar en el grupo de investigación. Cobraba una miseria (no le llegaba ni para pagar la habitación).

Pero estaba todo el día ahí.

Porque era lo que quería. O eso creía.

"Al final es lo que es mi foco siempre. Si yo quiero algo, tengo que aceptar las consecuencias de quererlo. Si no, no lo quiero".

Y cuando se dio cuenta de que no quería las consecuencias, que vio a mucha gente con doctorados luchando en condiciones precarias, que se preguntó "¿quiero esta vida de verdad?"...

Ahí vino el clic.

"Me va a reventar o es mi ego que me hace no querer parar".

Y tuvo que ser honesta consigo misma.

El break mental: psicóloga, tiempo y decisión

Erika lo llama "un break mental".

Cortó con todo. Habló con su psicóloga de confianza.

Se tomó su tiempo.

Y decidió: se acabó.

Empezó a ver vídeos en YouTube sobre bomberos. Podcast. Entrevistas.

"No quería cometer el error que cometí en el pasado de idealizar algo y después que eso no me gustara o que no fuera conmigo".

Quería informarse de verdad antes de lanzarse.

Vio vídeos de Formación Ninja. Vio a Lina (que entró en Generalitat). Vio a J (que entró en Bomberos de Barcelona).

Y pensó: "Hostia, esa me gusta mucho. Una referencia".

También conocía a una chica que había hecho un máster con ella y que estaba sacándose la oposición. En su tercera oposición la sacó. Una máquina.

Le preguntó cómo empezar.

Y tomó la decisión.

El apoyo en casa: "Haz lo que quieras con tu vida"

Cuando Erika llegó a casa y les contó a sus padres que dejaba el doctorado para opositar a bomberos, la reacción fue:

"Comprensión absoluta".

"Me veían tan mal con el doctorado que me decían: 'Deja eso ya, por favor, y haz lo que quieras con tu vida. Te vamos a apoyar en todo'".

Esto es fundamental.

Porque hay familias que no entienden. Que presionan. Que dicen "pero tú, después de 9 años, ¿vas a tirar todo?".

Erika tuvo suerte. Sus padres le dijeron:

"Pero si vas, vas a muerte. No vayas a medias".

Y ella respondió: "No, no voy a ir a medias".

De hecho, hubo otra parte de la familia que sí recibió ese tipo de comentarios. Pero sus padres la apoyaron completamente.

Y eso marcó la diferencia.

La estrategia inicial: "¿Qué herramientas necesito?"

Erika no se lanzó a lo loco.

Cuando decidió empezar, se preguntó:

"¿Qué necesito? ¿Cuáles son las herramientas que necesito para empezar?".

Y la respuesta fue clara:

  • Un entrenador

  • Una academia

Y empezó por ahí.

Llamó a su colega Félix: "Ven para acá. Eres mi entrenador".

Se apuntó a Formación Ninja porque:

"Quería sacármelo por mi cuenta. No quería perder tiempo en ir a academias presenciales, dinero en gasolina, tiempo en ir y volver. Quería gestionar completamente libre mi tiempo".

Además, las técnicas de estudio le llamaron muchísimo la atención.

"Es que memorizo muy mal. Yo ni una frase te puedo memorizar. En cuanto vi las técnicas dije: 'Todas. Buah, qué maravilla'".

Y se lanzó.

Las dos primeras semanas: aprender antes de estudiar

Erika no se puso directamente a estudiar el temario.

Las dos primeras semanas las dedicó a ver todos los vídeos de técnicas de estudio, consejos, tips que había en la plataforma.

"Empecé a ver todos los pequeños vídeos que ibas dando tips de técnicas de estudio. En mi cabeza ya iba como rodando".

Y después de esas dos semanas:

En tres meses maqueteó todo el temario.

La primera vuelta: tres meses de maquetación brutal

Tres meses.

Erika se maqueteó todo el temario de Bomberos de la Generalitat en tres meses.

Vio todos los vídeos de la plataforma.

¿Cómo lo hizo?

De lunes a domingo.

Solo se permitía una tarde de descanso. Siempre la misma: domingo tarde (o sábado tarde si había algo que hacer).

"Llegó un punto en que estaba los 7 días de la semana. Vi que me iba a morir. Dije: 'No puedo. Mi cabeza no da'. Llevaba una ansiedad... digo, falta un año para el examen, vamos a darle".

Su rutina:

  • 8 de la mañana a 7 de la tarde: estudiando (con pausa para comer)

  • 7 de la tarde: entrenar

  • Después de entrenar: una hora entre cena e irse a dormir

  • Dormir y repetir

"Hacía de 8 a 7 de la tarde. Descansaba para comer. Y después me iba a entrenar. Si podía echaba también 20 minutillos de siesta".

Maquetando en ordenador

Erika maquetaba en ordenador (Google Docs).

Tenía la tele con la clase puesta. Y en el ordenador iba aplicando las técnicas mientras veía la clase.

"Todo el día, todo el día, todo el día".

Test: cero

En esa primera vuelta, no hizo test.

Foco en maquetar y en avanzar lo más rápido posible.

Le quedaba un año y un mes para el examen cuando terminó la primera vuelta.

"Entonces ya sabía que esa no iba a entrar porque no tenía el carné de camión. Iba que solo había maquetado una vuelta. Nada, no iba".

Pero se presentó igual. Para coger experiencia.

La planificación con Marfil: vueltas de dos semanas

Después de la primera vuelta, Erika entró en el Plan Élite (el antiguo plan con tutor personal).

Su tutor fue Marfil.

Y aquí es donde todo se organizó.

"Todo el temario lo planifiqué, lo estructuré. En dos semanas yo hacía todo el temario. Ya desde la segunda vuelta".

Bueno, la segunda vuelta hizo un mes. Luego bajó a tres semanas. Y luego ya ritmo crucero: dos semanas.

El sistema de vueltas

Durante 10 meses, Erika dio vueltas cada dos semanas.

Le dio 20 vueltas al temario.

Iba contando las horas que tardaba en hacer cada tema. Intentando reducir hasta donde pudiera sin que le generase ansiedad.

"La máxima velocidad posible, pero tampoco ir rápido y dejarme temario o no estudiármelo bien".

Se estructuraba cada día:

  • 8 a 9 de la mañana: test (1 hora)

  • 9 a 1: estudio (4 horas)

  • Comer

  • Tarde: estudio (4-5 horas)

"Me marqué el tiempo que necesito y así me estructuraba las 4 horas de la mañana y las 4:30 de la tarde".

Los test desde la segunda vuelta

A partir de la segunda vuelta, Erika empezó a hacer test todas las mañanas de 8 a 9.

Modo examen (no modo estudio). Le aparecían todas las preguntas de golpe. Las respondía. Y al final veía la nota.

Dificultad aleatoria.

Entre 100 y 200 preguntas al día.

Configuraba el test separando por temas. Priorizaba los que veía que sacaba menos nota. Y luego metía los que ese día le iban a resultar más fáciles.

Iba de más complicado a menos.

"¿Qué me motivaba? Sacar buenas notas y decir: 'Vale, voy mejorando'".

Apuntaba cada día las notas. Para la siguiente vuelta mejorar esa nota.

Cuando fallaba algo, lo marcaba dentro del temario. Se ponía "tonta". "¿Cómo fallas esto?".

A veces incluso hacía una captura de la pregunta y la metía en el temario.

El ranking: "¿Quién es este tío?"

En los últimos meses, Erika estaba top 3 en el ranking de Ninja constantemente.

Y había un chaval, Carlos, que siempre estaba por encima de ella.

"¿Quién es este tío? Y lo buscaba en convocatoria. Yo, ¿quién es este tío?".

Iba a los listados de admitidos. Buscaba "Carlos". Intentaba identificar quién era.

"¿Qué te pasa, tío?".

Se picaba. Y eso le empujaba.

El perfeccionismo: "Dame un mes más"

A pesar de estar top 3 en el ranking, de estar dando vueltas cada dos semanas, de llevar casi un año metiendo 100-200 preguntas al día...

Erika nunca se sintió preparada.

"Si en ese momento me dicen: 'Oye, ¿te examinas mañana?' Yo digo que no".

¿Por qué?

Perfeccionismo.

"Siempre quería alargar un poquito más. Tenía la sensación de no estar... quería llegar lo máximo posible".

"Dame un mes más. Nunca llegué, nunca ha cambiado nada".

Pero reconoce: no acumuló fatiga.

"Me organicé muy bien. A nivel de fatiga, me sabía regular".

Los simulacros: cada dos semanas

A partir de septiembre (faltaban 8 meses para el examen), Erika empezó a hacer simulacros.

Cada dos semanas, cuando terminaba la vuelta, hacía un simulacro.

Se hizo una planificación general de esos 8 meses. Tenía marcados todos los días en los que iba a hacer simulacros.

Simulacros eran exámenes anteriores o simulacros de la anterior promoción.

105 preguntas, mezclando temas.

Se cronometraba. Había el tiempo y la revisión.

Y lo hacía con un compañero que conoció en Telegram de Barcelona.

"Lo hacíamos a la vez y nos corregíamos. Yo fallaba una, daba mi feedback de por qué había contestado esta. Lo mismo él".

Objetivo de los simulacros

Para Erika, los simulacros eran muy de identificar datos que no te sabes.

"Dónde, en qué temas estoy más floja. Y la nota constantemente".

Era muy crítica y muy dura.

Cogía la pregunta y directamente la ponía en el temario: "Esta pregunta, si la ponen, a mí no se me escapa".

Con todo. Con todo.

Ampliando horizontalmente: más temario, más preguntas

Llegó un momento en que Erika ya se había hecho con el temario de Ninja, con los test de Ninja, se veía arriba en el ranking con nueves y pico...

Y aún quedaban meses.

Así que decidió: "Voy a seguir ampliando".

Metió más temario (otro manual). Metió más preguntas (otra plataforma de test). Metió más simulacros.

"Es un tema abierto, entonces nunca termina. Yo ya mi temario lo controlaba y dije: 'Vale, ahora sí puedo seguir ampliando en horizontal, no solo profundizar'".

Pero con criterio: no cogió mucho más porque veía que no iba a sacarle provecho y se iba a meter en "ir repitiendo mucha información todo el rato".

"Hay veces que comprar más cosas no implica dominar mejor lo que ya tienes. Es mejor no abarcar más y mantener lo que ya tienes, que ya estaba dando resultado".

El entrenamiento: 9 sesiones semanales

Cuando Erika aterrizó en las oposiciones, llamó a su colega Félix:

"Pasa esto, Félix. Eres mi entrenador. Yo estoy en esta situación, ¿tú cómo ves esto de bomberos?".

Félix le dijo: "Si es lo que tú quieres, para adelante. Pásame las pruebas".

Y la primera semana, Erika, que llevaba casi un año sin entrenar (el año del doctorado), Félix le puso:

9 entrenamientos semanales.

Doblaba entrenamientos. Varias sesiones al día.

Erika a la semana llamó a Félix:

"Escucha, tío. Es que tengo que estudiar. Me paso la mitad del día entrenando. Me quita mucho tiempo de estudio".

Se redujo a 7 entrenamientos semanales.

Todos los días.

Hubo épocas en que descansaba un día. Hubo épocas en que metía sesiones más suaves.

"Pero la suavidad no era lo suyo. Tampoco lo mío".

Por qué eligió a Félix

"Se lo dije a él porque sabía que era el que me iba a apretar. Sabía que yo podía entrenarme a mí misma, pero sabía que lo que no me gustara no lo iba a hacer".

"Estuvo un tiempo entrenándome yo. Poco, duré poco. Por eso dije: 'Félix, este me va a hacer así y voy a tener que ceder'".

La lesión

Erika tuvo una lesión en la rodilla.

No era rodilla en sí, era muscular, pero le afectaba la rodilla. Tendinitis o tendinosis en tibial, debilidad en glúteo, sus pies hacen pronación... todo eso le pinchaba la rodilla.

Fisios, podóloga, a saco.

Estuvo un par de meses sin correr.

Esto fue durante los siete meses que se estaban acercando al examen.

Las circunstancias: vivir con los padres y trabajar un día a la semana

Erika vivió con sus padres durante toda la oposición.

Trabajaba un día a la semana: los viernes en un hospital psiquiátrico dando terapia de ejercicio físico a pacientes.

Ese día lo tenía bloqueado: estudiaba por la mañana y entrenaba cuando salía de trabajar.

El resto de días los tenía libres para estudiar y entrenar.

"Si no tienes un colchón de dinero y si no tienes una facilidad de estar con los padres, se dificulta mucho".

Erika tomó la decisión de renunciar a ciertas cosas para centrarse en la oposición.

Una de esas cosas fue vivir sola.

"Decidí renunciar a ciertas cosas para centrarme en la oposición. Hablé con mis padres y ningún problema. Todo facilidad. Tengo mucha suerte".

También le preguntó a sus padres: "¿Qué herramientas necesito para que esto sea lo mejor y lo más fácil posible también a nivel mental?".

El examen teórico: "Tonta"

Erika fue al examen con confianza.

Pero salió con muy mala sensación.

"Salí diciendo: 'He suspendido'. Haciéndome una olla".

Después cogió el examen y empezó a mirar preguntas por internet, una a una.

Vio que no había drama como tal. Que se había montado la película.

Además, le favorecieron las preguntas que quitaron. Le subieron dos o tres décimas.

"Pero no salí satisfecha porque como tampoco sabes nada. Las preguntas eran tan diferentes a lo que estaba acostumbrada. No salí contenta".

Luego fue bien.

La estrategia de examen

Erika hizo una única vuelta al examen más un segundo repaso.

"Fui a saco, pregunta por pregunta. Si alguna dudaba mucho, no la contestaba. La contestaba y digo: 'Ya luego veré'. Pero no suelo darle muchas vueltas".

"Si dudo y la primera impresión me convence más o menos, me quedo con la primera".

No dejó muchas en blanco. Tiró de estrategia bastante.

"No quería regalar puntos fallando. Me jugué dos. Fallé dos. Todas las demás bien".

"Prefiero ir pecar de no hacérmelo complicado que venga, venga, venga y sacar menos de lo que podía haber sacado".

El error que reconoce

Cuando le pregunto si podía haber trabajado algo más la ejecución del examen, reconoce:

"Puede ser que te enfocases mucho, mucho, mucho en el temario y en las preguntas falladas y poco en la propia ejecución del examen".

"Quizá hubiera podido trabajar un poquito más el cómo gestionar el examen como tal".

Hacía tantos test y tantas cosas cada día que su cabeza iba muy rodada.

Pero quizá le faltó entrenar diferentes estrategias de vueltas en los simulacros.

Las físicas: el gran bajón

Erika no iba con buenas sensaciones a las pruebas físicas de bomberos.

Y no fueron sus mejores físicas. No era su nivel en absoluto.

Lo que se le da bien

Presbanca.

"A mí me encanta presbanca. Me gusta mucho la fuerza y es donde le meto bastante más caña".

Lo que menos le gusta: correr.

La barra de agilidad: primera en hacer la prueba

La primera prueba fue la barra de agilidad (una prueba específica de Generalitat y Barcelona).

Es frágil.

Y Erika fue la primera. De ese día. De toda la convocatoria.

"Como le des vueltas, encima la gente te miraba porque eres primera. Digo: 'No, no lo pienses. Tú haz lo que tienes que hacer'".

Hizo su primera barra. Sacó un ocho.

"Vale, a muerte la segunda".

El error en la segunda barra

Le cantaron muy tarde dónde sentarse.

Se sentó para el otro lado. Se tuvo que levantar. Y en cuanto se sentó para el lado correcto...

Se cayó.

"Pom. Barra: un 1.88".

"Bueno, para lo que tenía y lo que había practicado, no contenta, pero bueno, tenía que hacer borrón".

La gestión emocional

"Cuando estaba en modo exámenes, como eran distintas pruebas, yo hacía borrón. De eso me olvido".

Y siguió.

El muñeco: suspendida en el primer intento

La prueba del muñeco: 20 metros ida, 20 metros vuelta con un muñeco de 70 kg.

El agarre estaba muy pegado y era muy gordo, muy incómodo.

Primer intento: suspendió.

"Yo nunca había suspendido un muñeco. Nunca".

Y encima con tarima de crossfit rugosa (ella no entrenaba ahí).

Las piernas destruidas.

"No puedes ni andar".

Entre el primer intento y el segundo: 15-20 minutos de descanso.

"Dije: 'Vale, muy bien, pero como no mejore esto, me voy a casa'".

Segunda vez: "O se hace o no se hace. O todo o ya está".

Una subinspectora de Bomberos de Barcelona le dijo: "Ponte más erguida".

"Fue o acabo o acabo. La última, un estirón, tiré para atrás".

Se quedó a 2 segundos de suspender.

Con una nota que no representaba lo que había hecho.

"Ahí sí que ya me cabreé un poco. Ahí ya me chiné".

Natación con ansiedad

Después tocaba natación.

Y venía con mucha ansiedad del muñeco.

Suspendió la primera vuelta.

"Nunca había suspendido natación".

Hizo 30 segundos con 3 (el máximo era 30).

"Me ahogaba de la ansiedad. Intentaba sacar cabeza".

Intentó salir. Se dio cuenta de que si salía, suspendía. Se volvió a meter para abajo. Perdió segundos.

La segunda vuelta:

"O me ahogo o llego. Aquí o me sacan o sigo con la oposición".

Llegó.

Presbanca y Cursnabet

Presbanca: bien, perfecto, ningún problema.

"Volví, cogí un poco de ánimos".

Cursnabet: "Ya lo que se podía. La cabeza, las piernas cargadas... sabía que no era mi mejor prueba. Sabía que se iba a pinchar en una, era la Cursnabet".

Resultado: palmeó 40 puestos

Palmó unos 40 puestos en físicas.

Llegó al parking. Videollamada con sus padres. Llorando.

"No he dado lo que tenía que dar. Llevo aquí dos años matándome a entrenar literal y no he dado lo que tenía que dar".

Pero seguía dentro de plaza.

Oficios: subió 50 puestos

En oficios fue toda una aventura.

Recorriendo toda Cataluña buscando camiones. Tocando distintos camiones.

Y oficios fue bien.

Subió más de 50 puestos.

El paleado de construcción: más del 50% sacaron cero

Hubo una prueba muy dura: el paleado de construcción.

Más del 50% sacaron cero. Literal cero.

"Ves, te lees lo que te dan. No entendíamos nada porque las bases ponían una cosa y allí era muy diferente".

Erika llegó, vio que sus compañeras no habían metido nada.

Volvió. Había unas 30-40 personas. Caras de cuadro. Gente llorando.

"Ceros, ceros, ceros, ceros, ceros. De las 30-40 personas, uno había conseguido llenar bastante. Y guau".

"Toda la escena era muy complicada de ejecutar".

Buscaban un perfil más técnico, dijeron.

Erika metió algo. Un 0.3.

"Ya no era un cero. Un 0.3 ya es mucho en esta oposición, en oficios".

La media de oficios ese año: un 4.

Más allá de las convocatorias oficiales, existen opciones de servicio como los bomberos voluntarios, una vía que muchas personas eligen para ganar experiencia y contribuir a su comunidad antes o durante la preparación de las oposiciones.

Psicológicas: bien

La prueba grupal (roleplay): bien.

"Depende mucho de con quién te toque".

Le tocó un grupo muy colaborador, muy dialogante, buscando la mejora.

"Fue bastante la tónica este año".

Además de las pruebas grupales, los psicotécnicos de bomberos también forman parte de este exigente proceso de selección.

Las médicas: "Ay, que me voy"

Lo peor fue acabar las médicas.

Erika tenía un soplo en el corazón.

Fue a las médicas con angustia. Le dio la tensión alta.

Como tenía soplo, la mandaron a la Tecnon a hacerse una prueba más.

"Dije: 'Ay, ay, que me voy'".

Acabó llorando.

El día antes había ido a hacerse una eco específica. El médico le dijo: "No te puedo decir nada".

"Llorando, por supuesto. Llorando. La gente que me miraba ese día en la Tecnon llorando pensaba que se me había muerto algún familiar".

A la semana siguiente se fue a una clínica privada para asegurarse de que no tenía nada.

"Yo no iba a esperar tres semanas que me dijeran: 'No, no pasa nada'. Yo no podía vivir así. Dormía 4 horas, 3 horas. Ansiedad".

Al final, médicas bien.

Y un día, escalando en el rocódromo de Barcelona, le dijeron: "Médicas".

"Bájame, bájame. Gritando. Todos allí mirando. Médicas".

Ya está. Se acabó.

Lecciones de esta historia

La historia de Erika nos deja aprendizajes brutales:

1. A veces hay que tirar todo y empezar de cero

Erika dejó 9 años de carrera académica.

No es fácil. Pero cuando te das cuenta de que no quieres las consecuencias de lo que estás persiguiendo...

Hay que tener el coraje de parar y reorientar.

2. No idealices sin conocer

Erika idealizó el doctorado durante años.

Cuando lo tocó, vio que no era lo que esperaba.

Con bomberos hizo lo contrario: se informó, preguntó, vio vídeos, habló con gente.

"No quería cometer el error que cometí en el pasado".

3. El apoyo familiar es clave

"Comprensión absoluta. Me veían tan mal que me decían: 'Deja eso ya y haz lo que quieras con tu vida. Te vamos a apoyar en todo'".

No todo el mundo tiene esa suerte. Pero si la tienes, aprovéchala.

4. Identifica las herramientas que necesitas

Erika se preguntó: "¿Qué necesito?".

Respuesta: un entrenador y una academia.

No se complicó más. Identificó las herramientas y las buscó.

5. Las técnicas de estudio pueden ser un game changer

"Es que memorizo muy mal. Yo ni una frase te puedo memorizar. En cuanto vi las técnicas dije: 'Todas. Buah, qué maravilla'".

Las técnicas de estudio cambiaron su forma de estudiar.

Y le van a servir para toda la vida.

6. La intensidad brutal funciona (si te organizas bien)

Erika metió de lunes a domingo durante más de un año.

Solo una tarde de descanso a la semana.

¿Se puede hacer? Sí.

¿Es recomendable para todos? No.

Pero si tienes las circunstancias favorables, si te organizas bien, si te sabes regular...

Funciona.

7. Dar muchas vueltas a velocidad alta te da nivel

20 vueltas cada dos semanas durante casi un año.

"Ahí es cuando pillas nivel. Es que no se te olvida. Has pasado por ahí hace dos semanas, no da tiempo".

8. Los test diarios te mantienen afilado

100-200 preguntas al día.

De 8 a 9 de la mañana.

Todos los días.

Eso te mantiene afilado constantemente.

9. Los simulacros cada dos semanas te preparan para el examen oficial

Cada dos semanas, un simulacro.

Con un compañero. Corrigiéndose mutuamente.

105 preguntas mezclando temas.

Eso te entrena para saltar de un tema a otro en medio del examen.

10. El perfeccionismo puede ser tu enemigo

Erika estaba top 3 en el ranking.

Llevaba 10 meses dando vueltas cada dos semanas.

Y aún así: "Si me dicen '¿te examinas mañana?' Yo digo que no".

El perfeccionismo te puede frenar.

11. Ampliar horizontalmente tiene sentido (si ya dominas lo que tienes)

Erika metió más temario, más preguntas, más simulacros.

Pero solo después de dominar lo que ya tenía.

"Es mejor no abarcar más y mantener lo que ya tienes, que ya estaba dando resultado".

12. El día del examen puede no salir como esperas

Erika palmeó 40 puestos en físicas.

No era su nivel. No dio lo que tenía que dar.

Pero seguía en plaza.

Y en oficios subió 50 puestos.

El día del examen es un día. Pueden pasar mil cosas.

13. El control emocional es fundamental

"Cuando estaba en modo exámenes, yo hacía borrón. De eso me olvido".

Suspendió la barra. Borrón.

Suspendió el muñeco. Borrón.

Suspendió natación. Borrón.

Y siguió.

Esa capacidad de gestionar la emoción y tirarla es brutal.

14. Lo que cambiarías: la cabeza en físicas

Cuando le pregunto qué cambiaría, es clara:

"La cabeza en físicas. Eso es lo que habría cambiado. Porque me hubiera subido bastante más el haber cambiado la cabeza en físicas".

El físico lo tenía. Pero la cabeza le jugó una mala pasada.

Mensaje final

La historia de Erika me emociona porque es intensidad pura.

No es una historia de "me lo tomé con calma y aprobé". Es una historia de meterle de lunes a domingo durante más de un año sin apenas parar.

Es una historia de tirar por la borda 9 años de carrera académica para empezar de cero en algo que realmente te llene.

Es una historia de disciplina brutal, organización milimétrica y sacrificio consciente.

Erika sabía lo que hacía en cada momento. Sabía por qué lo hacía. Sabía qué estaba sacrificando.

Y ahora es bombera.

Si estás opositando y sientes que puedes apretar más, que puedes organizarte mejor, que puedes ser más estratégico...

Esta historia es para ti.

Gracias, Erika, por compartir tu proceso con todos nosotros.

¡Y a por esa plaza!

La historia de Erika: del doctorado a bombera en un año

¿Quieres aprobar tu oposición?

Cada año cientos de nuestros alumnos aprueban su oposición. ¿Quieres que te ayudemos con la tuya?

¿Quieres aprobar tu oposición?

Cada año cientos de nuestros alumnos aprueban su oposición. ¿Quieres que te ayudemos con la tuya?

¿Quieres aprobar tu oposición?

Cada año cientos de nuestros alumnos aprueban su oposición. ¿Quieres que te ayudemos con la tuya?