¿Cómo estudiar sin ganas?

cómo estudiar sin ganas

Sí, sabemos cómo es esa sensación. Como mínimo una vez por trimestre, todos hemos estado alguna vez delante de los apuntes, sin saber por dónde empezar, sin saber cómo estudiar sin ganas

Y es que ponerse a estudiar por obligación puede sentirse como intentar escalar una montaña, y se hace imposible cuando la motivación no te acompaña. Por eso, hoy te compartimos algunas de las mejores claves que conocemos para que te puedas poner a estudiar YA, sin sufrir ni tener que procrastinar durante más tiempo.

9 claves para estudiar sin ganas

A continuación, vamos a darte nueve claves que te ayudarán a ponerte a estudiar incluso cuando tengas cero ganas:

Revive tu motivación

Abordaremos este problema desde diferentes perspectivas, pero la más común de ellas es esta. Si el problema es que tienes que estudiar y “no tienes ganas”, quizás la solución esté justo delante de tus narices: tienes que recuperar tu motivación.

De motivarse para estudiar nosotros sabemos mucho, y es que además de crear cursos para estudiantes como tú que quieren mejorar sus habilidades estudiando, también hemos ayudado a muchos opositores a sacarse su plaza, y ahí sí que cuesta de verdad hincar los codos. ¡Piensa que esta gente puede llegar a tener que estudiar hasta 12 horas al día!

En el artículo sobre motivación que te hemos enlazado en el párrafo anterior, encontrarás muchísimos consejos que funcionan para recuperar la motivación durante el estudio. Y vas a necesitar recuperarla porque, al fin y al cabo, si has estado trabajando duro, es habitual que tu cuerpo intente que «pares» un momento.

No obstante, a veces la motivación no ha desaparecido, sino que más bien no estaba ahí en primer lugar. Eso también lo entendemos muy bien. Al fin y al cabo, a todos nos toca estudiar algo que no nos gusta o no nos parece útil tarde o temprano. Es FRUSTRANTE y te entran ganas de gritar y triturar entre tus manos los apuntes que tienes delante, ¡lo sabemos!

A menudo no es tan fácil como intentar “volver a apreciar la asignatura” o “buscar a un profesor particular que te ayude a entender mejor un tema”, sino que es una cuestión mucho más mental, y estudiar cuesta mucho cuando tu mente parece no estar por la labor.

Aquí van algunos trucos más (aparte de los ya compartidos) que están precisamente pensados para casos como el tuyo:

Gamifica tu vida

¿Sabes por qué los videojuegos tienen tanto éxito últimamente entre los jóvenes y no tan jóvenes? Porque aprovechan la psicología del cerebro para MOTIVARTE a jugarlos durante más tiempo, ya sea en forma de pequeños premios o loots que sueltan tus enemigos o logros.

¿Has pensado alguna vez que estaría guay sentir esta misma motivación en tu vida diaria que en el Minecraft o el Call of Duty? Pues aquí lo tienes: Habitica. Una app o web de gamificación de tareas que es casi como un juego, que te servirá para mantenerte motivado y estudiar con GANAS, ya que te sentirás como si tu vida fuera un RPG (de hecho, así será), y ganarás experiencia, oro y premios (puedes crearte hasta premios personales) por ir completando tareas y retos que te plantees. Ya verás, es posible que te sorprenda el poder de la gamificación y si te funciona no creemos que vuelvas a estudiar sin herramientas como esta.

Si te ha gustado la idea y quieres explorar un poco antes de decidirte por una, existen muchas otras que son igualmente recomendables:

Poco a poco, irás mejorando y serás capaz de ver en qué te estás convirtiendo solo con un poco de motivación.

Desintoxícate de las distracciones

Tal y como te decíamos que debes de implementar nuevos sistemas que te ayuden a motivarte, también estaría bien que retirases de manera temporal aquellas cosas que te distraen o que empeoran tu capacidad para sentirte motivado.

Por si no lo sabías, los mismos sistemas de gamificación de los que hablamos, que son tan estimulantes y motivantes para que consigas estudiar más, también se usan muy a menudo en videojuegos y otras apps con el fin de mantenerte enganchado más tiempo. 

Unas de las apps más adictivas, que de alguna manera tienen sistemas parecidos, son las redes sociales, en las que cada interacción se puede premiar con un «me gusta» o un nuevo seguidor, entre otros muchos más mecanismos en que no entraremos para no extender el post más de lo necesario.

Te recomendamos que, si es posible, borres estas apps durante varios días, al menos hasta que consigas el objetivo de estudio que te has marcado (o superar el examen). Parece mentira lo mucho que nos distraen y entorpecen a diario, te vas a quedar de piedra cuando veas que, de repente, hasta tienes ganas de estudiar. Asegúrate también de silenciar tu móvil… a menos que estés esperando alguna llamada importante, claro.

También te será muy útil para mejorar tu concentración durante el estudio, ya que al no tener un móvil constantemente vibrando a tu lado pidiéndote atención, dejará de ser un reto el sentarse a estudiar un rato.

Esto te lo explica muy bien Antonio Marfil en nuestro vídeo con los mejores consejos para estudiar sin ganas:

Aplica el método Pomodoro

Y sí, hemos dicho un rato porque realmente no siempre es necesario estudiar durante horas, sino hacerlo bien durante un corto periodo de tiempo.

Incluso aunque te quede poco tiempo para tu examen, puede ser buena idea pautar tus sesiones de estudio con el método Pomodoro (o técnica Pomodoro, como te guste más).

Puedes leerte el artículo que te hemos enlazado sobre ella, pero para que lo sepas, esta técnica consiste básicamente en dividir tu tiempo de estudio en sesiones de FOCUS TOTAL y ratos de descanso ligero. Parece una tontería, pero esa manera de organizarte el tiempo funciona, de tal manera que podría ser sencillo hasta incluso estudiar durante horas cansándote mucho menos, y siendo más eficiente.

¿Por qué el método Pomodoro funciona tan bien? Bueno, habría muchas explicaciones, pero una de las más interesantes tiene que ver con la motivación y la resistencia. Te lo explicamos.

Verás, debes saber que cuando nos planteamos si estudiar o no hay una cosa que los expertos en productividad han llamado resistencia o fricción

La resistencia no es más que una pataleta de tu cerebro, una gran falta de ganas que te abruma e intenta impedirte que hagas algo que (supuestamente) requiere mucho esfuerzo. Es una manera que tiene el cuerpo de evitar malgastar energía, así que es natural y normal, pero a menudo esa resistencia es un malentendido con el que no se puede razonar, y no tiene por qué ser un síntoma de que no debes hacer algo, más bien al revés… Todo lo que cuesta esfuerzo, suele valer la pena cuando lo consigues, ¿no te parece?

Creemos que este método puede ser bueno para tu motivación precisamente porque cuando sabes que solo vas a tener que estudiar 25 minutos, la resistencia a hacerlo es mucho menor que ante la perspectiva de tener que estudiar durante toda la tarde, ¿no te parece? Al fin y al cabo, solo tendrás que estudiar un ratito, o al menos intentarlo. 

Es cuestión de dividir un gran objetivo en pequeñas piezas. Aquí lo estamos dividiendo en pequeños bloques de tiempo, aunque podrías hacerlo dividiendo un temario en párrafos, por ejemplo.

Lo mejor es que una vez has superado esa resistencia inicial, te va a costar muchísimo menos volver a meterle ganas poco rato después, y hasta puede que te empieces a saltar descansos una vez cojas ritmo (buena señal). La cosa es que vayas adaptando estos tiempos a tu ritmo natural, y no que tengas que quedarte encasillado en reglas concretas (cada persona funciona diferente).

David Fuentes es muy buen ejemplo de esto. Va un paso más allá y sugiere que mezcles los pomodoros con la ley de Parkinson. ¿No sabes de qué se trata esto? No importa, él te lo explica muy bien:

Para aplicar el método Pomodoro tienes multitud de webs y apps. En nuestro artículo de la Técnica Pomodoro te recomendamos las mejores que conocemos, desde la más clásica hasta la más experimental. Sin embargo, aquí tienes una pequeña selección:

Grupos de estudio

Podrías probar a crear grupos de estudio con tus amigos o conocidos. Sin embargo, hay que tener en cuenta que ese es un momento delicado en el que deberíais de respetaros los unos a los otros y no hacer bromas, sino ayudaros a aprender el temario. De lo contrario, puede perderse mucho tiempo.

Nadie dice que no puedas pasártelo bien y reírte con tus amigos, pero ahora no es el momento. Recuerda esto y, sobre todo, si ves que tus amigos hablan mucho, intenta hacer este tipo de reuniones en la biblioteca, un lugar público donde es muy importante mantener el silencio. Con algunos grupos esto funciona muy bien, y al estar todos juntos, os apoyaréis moralmente. ¡Si tu colega puede hincar los codos, tú también!

Haz un poco cada día

Si crees que no hay manera de motivarte, ¿por qué en vez de dejarlo para el último momento no le dedicas 15 minutos al día? Ya sabes, si sabes que vendrá un examen sobre un temario, siempre puedes dedicarle un rato cada día para ir repasando y tenerlo todo más fresco. Parece que no, pero la repetición irá haciendo que el conocimiento se te vaya quedando con una facilidad pasmosa.

Las apps de gamificación también te serán muy útiles para crear nuevos hábitos en tu rutina, que también son un factor indispensable. Recuerda que no vas a estar siempre arriba, sino que tu motivación irá cambiando por ciclos, por muy constante que seas. La cuestión es ser constante y no rendirte.

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Descansa, pero hazlo BIEN

¿Has leído nuestro artículo sobre cómo memorizar más rápido? Si es así, sabrás que lo ideal sería comer, tal vez estudiar un rato y echarse una buena siesta reparadora, ya que así todo se quedará en tu cabeza durante más tiempo.

También puedes estudiar poco tiempo antes de irte a dormir por la noche, ¡la cuestión es que el sueño te ayuda a asentar mejor tus recuerdos recientes! Y sí, eso implica también ese pesado tema de historia que tanto te tortura. Recuerda consultar nuestro artículo sobre la importancia del descanso durante el estudio si tienes dudas sobre este tema.

A veces, no hay nada mejor que una buena pausa antes de retomar las sesiones de estudio. Si ves que estás bloqueado, lo mejor que puedes hacer es cortar por lo sano. 

Sal a pasear por la naturaleza para poder permitirte desconectar por completo de tu sesión de estudio, de manera sana. Por supuesto, esto significa que descanses sin cansar más a tu cerebro: déjale que repose para que rinda cuando lo necesites un poco más tarde. Nada de jugar a videojuegos o irte de fiesta, por ejemplo. Antes de todo eso, tienes que cumplir tus objetivos.

Estudia sin ganas con técnicas de estudio

¿Conoces ya las técnicas de estudio? Hemos escrito sobre ellas en muchos de nuestros artículos y no es por casualidad, ya que te pueden aportar mucho más que mejores resultados:

  • Facilidad en el estudio: Con ellas, te será mucho más sencillo recordar ciertos datos que normalmente costaría mucho más evocar a palo seco.
  • Son divertidas: A veces, tendrás que crear tus propias historias para enlazar conceptos, cosa que es divertida mientras estás creando tus pequeñas asociaciones.
  • Ahorrarás tiempo: Si te cuesta estudiar, te costará mucho menos ponerte con el temario al darte cuenta de que, con una buena técnica, a la larga acabarás ahorrándote muchísimo tiempo. Se acabó eso de tener que empollarte un buen tocho de texto.

Si te parece interesante, en nuestro curso de técnicas de estudio tienes algunas que podrían serte muy útiles para empezar cuanto antes. También te las mostramos en acción en el siguiente vídeo:

Crea una señal inconsciente de estudio

Hemos visto muchas charlas sobre estudio, pero hay una en específico que ha aportado mucha luz sobre este tema, y es la de Mary Lobdell, un profesor que demuestra ser un auténtico experto en estudio y productividad. Te recomendamos que la veas si tienes tiempo:

Una cosa muy valiosa que extraemos de este vídeo es que en tu ambiente de estudio (que podría ser tu escritorio) podrías crear alguna especie de «señal» visual o auditiva que solo esté ahí cuando sea momento de estudiar, y que te pueda ayudar a concentrarte mucho mejor, incluso sin querer.

Esto puede ser algo tan sencillo como el ejemplo que pone Lobdell: una pequeña luz muy concreta que solo enciendes cuando llega el momento de estudiar, una luz de estudio. El estudio debes de hacerlo cumpliendo todas las reglas, o no funcionará: en silencio, sin ruidos que te molesten (o música de estudio, claro), sin distracciones (ya sabes, el móvil lo quieres bien lejos), etc.

La clave es que tu cerebro irá asociando esa situación con el momento de estudio, y cada vez le será más fácil ponerse en modo estudio, aunque no tengas ganas de estudiar, solo con encender la lámpara. También puedes hacer lo mismo usando algún tipo de música, todo dependerá de qué te funcione mejor, pero la cosa es ir probando. Por supuesto, este truco lo puedes integrar con todos los consejos anteriores: Pomodoro, rutinas, etc. Estamos seguros de que todos estos consejos que hemos compartido contigo sobre cómo estudiar sin ganas te serán muy útiles y podrás seguir peleando por esa buena nota que estás buscando. ¡Métele mucha caña y consíguelo como un buen NINJA!

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